Amediados de marzo de este año, Nissan presentó en Estados Unidos la segunda generación del Kicks, reformulada por completo y más global que nunca gracias al éxito que tuvo y tiene su actual generación, lo que permitió que sea comercializada en mercados tan diferentes como India y Estados Unidos. Con su producción ya confirmada para la planta de Resende a partir del año que viene, el modelo que conocemos seguirá a la venta, complementando al nuevo, que se posicionará un escalón por encima en cuanto a dimensiones, tecnología y precio.
La estrategia de que las dos generaciones convivan suena lógica ya que el Kicks actual mantiene un excelente nivel de ventas y además, la marca necesita un producto accesible y de gran volumen. Además, es algo que ya hizo en el pasado y es allí donde entra en juego otro rumor que surgió en los últimos días: al igual que con el anterior Versa que pasó a llamarse V-Drive tras el arribo de la nueva generación, lo mismo sucedería con el B-SUV.

Según la revista brasileña Auto Esporte, el Kicks “antiguo”, pasaría a llamarse K-Drive (la K en alusión a Kicks, así como la V representaba el nombre Versa en el V-Drive) o incluso podría recibir alguna otra denominación. Cuando esto suceda y la nueva generación del B-SUV comience a ser producida y comercializada, el modelo anterior tendrá una pequeña “actualización”, simplificando su diseño para reducir los costos: los faros serán levemente rediseñados, al igual que la parrilla y el paragolpes. También sucederá lo mismo en el interior, perdiendo detalles de terminación y seguramente, reduciendo su nivel de equipamiento.
Mecánicamente, el “K-Drive” sí mantendrá el conocido motor naftero 1.6 de 120 CV, acoplado a una caja manual de 5 marchas y posiblemente también conserve una opción con caja automática X-Tronic CVT. Con estos leves retoques y reposicionamiento dentro del portfolio, Nissan apuntaría a poder comercializarlo unos cuatro o cinco años más.


